Aunque no me gusta mucho hacer este tipo butacas, esta vez acepté por que se trataba de una pieza con mucho valor sentimental para su dueña. Era la butaca de su madre que falleció hace poco y aunque era una pieza muy corriente y desde el punto de vista económico no merecía la pena, ella quería conservarla e incorporarla a la decoración de su dormitorio.
Elegimos una tela clásica muy neutra que combinaba bien con las flores de la colcha (no confundáis, nada que ver el viejo chinz que traía la butaca).
Si os fijáis es una pieza con unas proporciones muy "escasas", tiene las orejas pequeñas y muy cerradas. Por otro lado esta hecha como de fundas que se fueron montando en una cadena y después clavando y atornillando.
No se si me explico bien, pero el caso es que tuve que desmontar la estructura y aproveche para abrir un poco esas orejas y darles más forma, también añadí unas piezas de madera en los brazos para poder tapizarlos sin enfundar y darle otro estilo.
Arreglé el fondo del asiento y le puse más altura para seguir proporcionando la pieza que era un poco "rara", ahora pide a gritos un cojín para los riñones, quizás algo así.
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| vía Zara Home |
o así
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| vía zara Home |
Creo que unos pocos cambios, pero sobre todo el de alterar ligeramente las proporciones le ha dado puntos.
Me hubiera gustado dejar las patas a la vista pero es que hasta no ocupaban una posición muy armoniosa, salían de la estructura por la parte interior y se veían como metidas, así que finalmente las tapé y se acabó el problema.
Pronto os enseñaré un cabecero chulísimo que estamos haciendo en los cursos, estoy deseando verlo terminado.