Ya hace meses adquirí esta vitrina en rastro para una de mis mejores clientes. Se trata de un mueble en haya de factura artesana, y pequeño tamaño, apropiado para un comedor situado en un distribuidor sin apenas paredes. Un precioso lugar para exhibir una bonita vajilla vintage y una cristalería que fomente el juego de luces.
Fui retirando el acabado de goma laca y repasando arañazos. No presentó ataques de xilófagos, no obstante se protegió con una mano de xilamón.
Las patas fueron encoladas de nuevo porque presentaban muchas holguras (insistí mucho en retirar los restos de cola antigua, de esa de conejo).
El sobre del primer cuerpo es de chapa, y en mi opinión las chapas quedan mejor sustituyéndolas por unas nuevas por que es complicado hacer reparaciones importantes sobre ellas ya que no hay mucho margen, pero en este caso la mantuve por que las partes más deterioradas quedaban escondidas bajo el cuerpo superior.
La cornisa superior y el sobre del primer cuerpo lo dejé con un acabado natural, un ligero teñido hacia el roble , y barniz rebajado con aceite de linaza y aguarrás. Para darle un acabado empolvado a la madera trabajé las juntas con cera blanca, me gusta ese efecto antiguo pero limpio a la vez. El resto lo acabé con el archinombrado blanco Carrara y lo gasté ligeramente para darle ese toque shabby chic que va absolutamente con el tipo de mueble.
La trasera y el interior de cajones y armarios los he forrado con papel vinílico de rayas que me parece que le da mucha vida.
En la puerta de la vitrina me encontré algunos problemillas, por un lado un larguero muy combado, al que una vez estuvo la madera limpia le di unos golpes de vapor con la plancha y luego lo enderecé mediante sargentos a un perfil metálico, lo tuve así muchos meses y aún después de pintado el mueble, no se corrigió totalmente pero si bastante.
Por otro lado uno de los perfiles de la puerta de la vitrina tenía una holgura de más de 1cm., eso lo solucioné encolando un perfil de este espesor y luego lo fuí cepillando en disminución hacia abajo hasta que quedó ajustado, me llevó tiempo pero no se nota nada.
La caja de la cerradura también sufió variaciones y el ojo lo tuve que desplazar ligeramente, pero lo justo para quedar disimulado con el tirador.
La caja de la cerradura también sufió variaciones y el ojo lo tuve que desplazar ligeramente, pero lo justo para quedar disimulado con el tirador.
Como veis tiene unos cristales chulísimos (bueno sólo podéis ver el de la puerta por que los otros los colocaremos cuando llegue a su destino, no queremos accidentes, pues si os digo el precio de uno que hubo que reponer....por lo visto deben de ser muy antiguos, tienen sólo 3mm.y en la cristalería ya no los trabajan)
En cuanto a los tiradores mantuve los originales, los limpié bien con vinagre templado, pero no me convencía el resultado por que me resultaba cargante tanto dorado, tiradores, bocallaves,...así que opté por pintarlos en el mismo color y gastarlos un poco , de manera que estuvieran de una forma más sutil.
Ahora sólo espero que a mi cliente le guste, además os adelanto un poco del resto del comedor, esta es una imagen de la cuatro sillas que están siendo recuperadas y mi amiga Yolanda olaimar-decor.blogsspot.com me está ayudando a encontrar otras dos que siendo diferentes hagan una buena combinación.
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