Esto que veis es parte de un armario de castaño de tres cuerpos que llegó a mi por fascículos procedente de una aldea de la Galicia profunda, allí donde no llega el internet y el coche con dificultad, aún me pregunto como sus dueños dieron conmigo, supongo que será cosa de radio macuto, pero me alegro de que la gente de las aldeas saque sus tesoros de los alpendres y se decida a recuperarlos.
Las fotos no son nada buenas, entre el cansancio de montarlo de nuevo (tuve que llevarlo por fasciculos y montarlo dentro de la habitación por que era realmente enorme) y la falta de luz y espacio y que mi cámara es muy sencilla, al final no me han quedado todo lo bonitas que me hubiera gustado, además al no estar en mi casa parece que da apuro pararse mucho con las fotos, ¡como para explicarles que lo del blog!
Son muebles generalmente de castaño, roble (carballo decimos aquí),nogal, haya, procedentes de nuestros bosques y fabricados por artesanos locales normalmente por encargo. No era raro que la gente talara un árbol de su propiedad y con él encargara muebles para una hija que se casa al ebanista más cercano, como veis la trazabilidad del producto estaba controlada y los intermediarios eran poco menos que familia, vamos que los tiempos han cambiado.
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Tras el primer examen encontré aparte de kilos y digo kilos de mugre, varias zonas atacadas por la carcoma, una pata trasera con una zona podrida que hubo que eliminar y recomponer con masilla sintética, la zona frontal y el lateral derecho presentaba manchas de goterones de alguna sustancia que había afectado hasta la madera ( a la mente se me vino la cisterna de purines pues lo habían tenido tirado en una pendella).
Lo limpié a conciencia, después retiré lo que quedaba del acabado (goma laca) con lanilla de acero y alcohol, pero para quitar los goterones tuve que lijar bastante. |
Luego aunque la madera de castaño estaba bastante oscurecida, pase una mano de tinte para igualar un poco. Eliminé el repelo con estropajo de esparto y esta vez hice un pequeño experimento con el acabado.
En origen los barnizaban a goma laca y de una forma un poco burda (a brochazos, he visto correr chorretes gordos como un dedo por este tipo de muebles), aplicada a muñequilla es uno de los acabados más bonitos (para mi gusto) pero quizás algo pretencioso en un mueble tosco, yo me hubiera decantado por la cera, también uno de los acabados más bellos y que aportan más calidez. El asunto es que me daba la impresión de que los dueños por su forma de vida no le iban a dar todos los cuidados que un mueble encerado precisa, y me picaba el gusanillo por probar un nuevo barniz al agua con acabado efecto cera. Y vaya, no está tan mal, hombre , como la cera igual no queda (estoy siendo un poco gallega), es un híbrido entre cera y barniz bastante resistente.

Los tiradores los limpié al igual que las llaves y bisagras, y el interior era tan tosco que lo forré con papel vinílico a rayas, las juntas las cubrí con zig-zag de algodón blanco, por que de verdad que el interior iba tan a machete que resultaba imposible dejarlo bien rematado.
Hoy estoy realmente cansada, no os imaginais la lata que ha dado el montaje, pues lo descalabraron hace mas de un año, y al estar asilado en un lugar húmedo la madera trabajo lo que le dió la gana y para volver a meterla en cintura me he pasado todo el día
peleando, una de las puertas voy a tener que cepillarla un poco, pero voy a esperar a que la calefacción seque un poco la fibra.
Os dejo que necesito una ducha y una buena cena, espero que os guste.