Esta es una de mis últimas adquisiciones , tenía ganas de darle una vuelta a mi dormitorio (con unos muebles tipo rústico que me tenían un poco cansada y para los que tengo grandes planes). Me traje esta mesilla con una especie de sinfonier-buró-mueble bar a juego, además de otras dos mesillas de castaño con las patas también en cabriolet y un cabecero de madera que ya os iré mostrando.
Es un mueble de haya de buena factura con el acabado estropeado pero con la estructura impecable y unos cajones muy bien hechos.
Hace tiempo que tengo ganas de darle un aire shabby-chic a mi habitación así que después de lijar la mesilla le teñí la madera del sobre con anilinas y la terminé con una mezcla de barniz, aceite de linaza y aguarrás que le da un acabado muy natural. Al resto le di un esmalte acrílico blanco roto que luego gasté y terminé con cera para obtener un tacto muy sedoso.
Cambié los tiradores , los de cristal los guardo, me gustan con muebles de colores fuertes (turquesas, verdes,...) o para iluminar grises apagados y sin ese cerquillo dorado que encuentro bastante cursi.
El interior de los cajones estaba impecable así que me he limitado a limpiarlo con alcohol, de momento no los voy a forrar hasta encontrar el papel perfecto. Pronto os enseñaré el sinfonier y una de las mesillas de castaño a la que voy a dar un acabado parecido aunque son de formas y tamaños diferentes.
Cada vez me gustan más las composiciones asimétricas y con muebles dispares, me resultan más dinámicas y divertidas.



